sábado, 31 de diciembre de 2011

La pena de muerte, un debate sobre su legalidad o un crimen contra los derechos fundamentales


              Silla eléctrica que se usa en Texas (EEUU) 


Pablo Ibar es el único ciudadano con nacionalidad española que permanece en el "corredor de la muerte". Está condenado por un triple asesinato que, según la fiscalía de Florida, cometió en 1994. El pasado 14 de diciembre su caso tuvo un aplazamiento en la resolución final, que no sería otra cosa que su muerte si sigue la actual condena, porque el juez encargado del proceso necesita estudiar mejor la petición de la defensa de repetir el juicio. Si el juez repitiera el juicio se podría cambiar la condena a muerte por una de prisión, incluso si se anulase el anterior juicio por falta de solidez en los testimonios de los testigos podría ser liberado. Lleva en el corredor esperando a la de la guadaña desde el 2000. 

El asunto de la pena de muerte, su legitimidad o su inutilidad, en los países que se aplica solo encuentra un posible debate en los EEUU. Se puede reprochar con vehemencia a la primera potencia mundial que algunos estados de la Unión sigan teniendo esa pena capital en su sistema judicial y carcelario, sin embargo es el único país donde los abolicionistas, los contrarios a su aplicación, pueden hacerse oír y pueden, por los medios legales, intentar erradicarla. En China, Irán, Corea del Norte y Arabia Saudí, por destacar a países que la aplican y que tienen relevancia mundial en sus "espacios geopolíticos", los abolicionistas tienen la misma oportunidad de hacerse notar y de alzar su voz en contra que un sordomudo en la coral de Viena. Porque el debate lo podemos llevar por el lado ético, incluso si me apuran,  por el religioso, aunque nos meteríamos en un laberinto de Minotauro. Al cristianismo, sin ir más lejos, le daríamos en este apasionado debate un derechazo directo en la mandíbula al recordar el 5º Mandamiento: "No matarás".

Dejando sin argumentos "legales-religiosos" a los partidarios del "ojo por ojo", nos queda el debate (sigue siendo vehemente) puramente legal, jurídico. Si existe una Declaración de los Derechos Humanos Universal que inspira a casi todas las legislaciones "locales" en materia de derechos fundamentales (el de la vida y su respeto es fundamental ¿no?), algo falla cuando en bastantes países se aplica como máxima pena por cometer un delito criminal (muchas veces se queda solamente en delito) la muerte del juzgado (otras muchas ocasiones ni llega a ser procesado con garantías judiciales). La pena de muerte debe ser abolida desde la argumentación de la lógica jurídica. Si alguien mata y eso se considera, obviamente, un grave crimen, la ley que mata a ese alguien por haber matado se convierte en criminal. Los hombres que matan aplicando la pena capital son, a su vez, graves criminales. Siguiendo su lógica los verdugos deberían ser ajusticiados por haber matado a esa persona. 

Me temo que la resolución del debate (nuestra postura es resolutiva, somos contrarios a la pena de muerte) no será tan fácil como el aplicar la lógica. Desde este blog propongo a todo lector que deje su opinión y a los colaboradores habituales que se animen a ofrecer sus textos sobre la pena capital. En mi caso os dejo un relato negro inspirado en el corredor de la muerte...

Se advierte a los lectores que este cuento puede herir su sensibilidad. Sobre todo a las madres y a los amantes locamente enamorados. Para mayores de 18 años. Seguir leyendo...

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